Senda Oviedo – Fuso de la Reina

Una se levanta por la mañana pensando en tener un día tranquilo, de esos de no moverse mucho, sobre todo porque el día anterior anduvimos algo más de 21 kilómetros paseando por el Paseo del Litoral San Lorenzo (Gijón), Luarca y Cudillero.

Tranquilo fue, ya que la senda transcurre por la naturaleza (aunque es inevitable oír el zumbido de los coches por la autovía durante parte del trayecto). Lo que no cumplimos fue lo de no movernos mucho, porque la cuenta final fueron 17 kilómetros.

Después de comer muy bien, de esa comida que sólo puedes comer en Asturias (esos quesos, esos quesos… ), fuimos a dar un paseo ligero, para bajar la comida, al Parque de Invierno de Oviedo. Un lugar agradable, pero no muy diferente de otros parques urbanos. Como era un día agradable, caluroso para las gentes de Oviedo (para mí, un día primaveral, pero es lo que tiene ser de Ciudad Real), había mucha gente tomando el sol o durmiendo la siesta a la sombra de algún árbol.

Parque de Invierno

Paseando, paseando, vimos el comienzo de la Senda Oviedo-Fuso. Según las guías es de dificultad nula, ya que está asfaltada todo el camino y con muy leve pendiente. Vamos, ideal para dar un paseo.

Excepto que son 7,8 kilómetros. Sólo la ida.

Pero no adelantemos acontecimientos.

La senda discurre por la antigua línea de FEVE que iba de Oviedo a Fuso, pasando por La Manjoya, donde estaba la antigua fabrica de Explosivos Riotinto, cerrada a finales de los 80 del siglo pasado, después de más de un siglo de actividad (1867).

Empezamos a andar. Circulaban bastantes bicicletas, que te daban más de un susto cuando llegaban por detrás tuyo, y bastantes personas andando a buen paso.

A ambos lados del camino abundan los árboles, que dan sombra. Lo que en un día soleado es de agradecer. También hay bancos y mesas donde hacer una parada. No sé mucho de árboles, pero creo que había abedules, hayas y castaños. También había zarzas cargadas de moras, aún no maduras, y distintos helechos, lo que me llamó mucho la atención. Especialmente unos que no había antes, y que tras investigar un poco se llama Equisetum Arvense (llamada Cola de Caballo o del Diablo).

Pasamos el primer kilómetro, y no nos pareció que la cosa fuese mal. Siempre podíamos volver sobre nuestros pasos si nos cansábamos.

IMG_7313

En el kilómetro 2,2 nos encontramos con la antigua estación de La Manjoya, donde ahora hay un Aula de la Naturaleza, con charca experimental de anfibios incluida. Otro punto a favor de esta senda es que cada cierto tiempo hay fuentes, que si no llevas agua, te pueden ayudar a no pasar sed.

Seguimos andando y nos encontramos un cartel (un poco perjudicado por los vándalos que pueblan nuestro país) de FEVE, con los horarios de los trenes desde Oviedo a Fuso y de Fuso a Oviedo. Este dato nos animó a querer terminar el camino, que aún no sabíamos cuán largo era, ya que podríamos volver en tren.

IMG_7319

Tampoco sabíamos en ese momento que no, que el tren ya no para en Fuso. Que hay que regresar a Oviedo en autobús (el G1, para vuestra información, y sale de Fuso cada hora) o volviendo sobre tus pasos.

Pero vuelvo a adelantarme a los acontecimientos.

Son interesantes los mojones que nos recuerdan que vamos por las antiguas vías del tren, y que nos indican la distancia que nos separan de, creo que Ferrol, pero no lo puedo asegurar.

IMG_7320

Andando, andando, llegamos a un puente sobre las vías del tren y la autovía. Merece la pena detenerse un rato y hacer fotos desde aquí.

Pasamos el kilómetro 3, y nos encontramos prados con balas de heno y vacas con sus terneros echadas la siesta. Eran más listas que nosotros, que ya no teníamos más remedio que seguir caminando hacia adelante.

Pasamos bajo unas tuberías de agua y lo que queda de un puente sobre el camino. Otro mojón nos indica que estamos en el kilómetro 309 0 de la vía.

El camino sigue siendo agradable. Seguimos esquivando bicicletas. No me explico cómo pueden parecer más cansados que nosotros, cuando estamos llegando sólo al kilómetro 4.

IMG_7345

Después de pasar bajo una pasarela, a nuestro alrededor encontramos algunas casas y cercados (cuidado, están electrificados) con acequias por las que corre el agua. Ya hace rato que no se oyen los coches. También vemos una fábrica.

Llegamos al primer túnel, El Molineru, con una longitud de 150 metros y excavado en la roca. Está iluminado, y es un alivio entrar en él y salir del sol un ratito.

Vemos la luz al final del túnel y a nuestra derecha un intento de ponerle puertas al campo.

Y estamos ya en el kilómetro 5. Ni hablar de volver atrás, ya sólo nos queda seguir hacia adelante. ¿He comentado ya que llevaba zapatillas nuevas porque el día anterior estropeé las que uso habitualmente al meternos en una zona llena de agua y barro? Pues sí, zapatillas nuevas y 17 kilómetros.

IMG_7367

A nuestra izquierda vemos paredes verticales, talladas por un río (por la información que tengo, el río Gafo, pero no lo tengo nada claro).

Llegamos a los siguientes túneles, uno a continuación del otro. Mergallu, de 70 metros, y Premaña, de 30 metros. Seguimos observando el deterioro de la cartelería. ¿Qué imperiosa necesidad les lleva a caminar kilómetros sólo para “firmar” o poner una pegatina de m****a en un cartel que es de todos?

Nunca lo entenderé.

Salimos del túnel de Mergallu y llegamos al kilómetro 6, antes de entrar al de Premaña. Seguro que ya no queda mucho, pensamos. Sí, en estos momentos aún no sabíamos la longitud de la Senda.

Al borde del camino, se observan restos de las vías férreas, y más mojones de kilometraje. Hay tantos árboles y zarzas y helechos y tanto tipo de planta que este camino no puede ser apto para alérgicos en primavera. Tampoco lo tengo muy claro para esta época, que yo ya iba con la nariz taponada y voz extraña.

Antes de llegar al último túnel (no lo sabíamos en ese momento, pero era el último) hay un área de descanso donde el vandalismo ya no se ha limitado a poner pegatinas o pintarrajear. Directamente han destrozado todo.

Aquí se presenta un dilema. ¿Seguimos por el túnel o tomamos el camino descendente que hay a la derecha? La mayoría de ciclistas y senderistas tomaban el camino de la derecha. Nosotros seguimos por el túnel.

Este túnel se llama Veneros y son unos bien iluminados y frescos 260 metros. Ahora no estamos en un túnel labrado directamente en piedra, sino con muros de mampostería y lugares donde refugiarse cada ciertos metros.

Abandonamos el túnel, después de que un ciclista nos dé un susto de muerte, y llegamos al kilómetro 7. ¿Cuánto puede quedar? Decidimos sentarnos en unos bancos y mesas que hay a la derecha del camino.

Recuperadas las fuerzas, seguimos caminando para toparnos con un puente de hierro sobre el río Nalón, con vistas espectaculares.

Y ya vemos la antigua estación de Fuso de la Reina tras la marca del kilómetro 7,5, y un mojón del kilómetro 0 0, lo que desmonta mi teoría de que son los kilómetros hasta El Ferrol. ¿Alguien puede explicarme de qué van?

Pasamos la antigua estación, donde hay un quiosco, y llegamos a la nueva, donde nos informan que ya no paran los trenes. Sí, la vía sigue en uso. Pero ya no hay parada.

En el único bar del pueblo, uno de los más curiosos que he visitado nunca, la camarera nos comenta que el autobús sale a las 19.15, y es la única manera de regresar a Oviedo.

Nos asalta la duda. ¿La senda no pasaba por Las Caldas? ¿Dónde nos habíamos dejados ese otro pueblo? ¿Acaso era por el camino por el que continuaban los demás usuarios de la senda?

Volvemos sobre nuestros pasos con la sensación de que el túnel de Veneros nos había llevado a una realidad alternativa (no preguntéis), y llegamos de nuevo al cruce de caminos.

Y sí, bajando la cuesta nos encontramos el campo de golf de Las Caldas.

IMG_7446

Ya un poco agotados, llegamos a un puente y tras subir una cuesta bastante empinada, de la que no tengo foto porque bastante tenía con intentar llegar arriba sin darme de boca en el suelo, llegamos a Las Caldas.

Tras recuperar líquidos en un bar, decidimos tomar el autobús de vuelta a Oviedo, que por aquí pasa 5 minutos después de Fuso, no sin antes mirar el precio de una noche en la Villa Termal. No sale tan caro como pueda parecer, pero mejor otro día.

Fotos de Adelaida Saucedo (tomadas con el móvil, y algunas sin dejar de andar).