Sochnik o la tarta de queso rusa

Tras mucho tiempo sin publicar en el blog y sin hacer repostería por los distintos problemas de salud que llevo arrastrando los dos últimos años, y de los que ya iré hablando por aquí, hoy he decidido probar una receta que encontré en diciembre en Russia BeyondSochnik: the symbol of Soviet school canteens or cheesecake a-la russe.

Los ingredientes no son nada difíciles de encontrar, algo que se agradece porque he tenido que descartar muchas recetas porque algún ingrediente venía a ser tan fácil de encontrar como la sangre de unicornio.

Todo fácil de encontrar 🙂

Ingredientes para la masa:

  • 300 gr de harina
  • 100 gr de mantequilla sin sal
  • 1 huevo grande
  • 4 cucharadas de yogur natural
  • 4 cucharadas de azúcar (yo he usado azúcar morena)
  • 1 cucharadita de levadura
  • un pellizco de sal

Ingredientes para el relleno:

  • 300 gr de requesón (cottage cheese), porque el tvorog no es fácil de encontrar.
  • 2 cucharadas de yogur natural
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada de harina
  • un pellizco de sal
  • 1 pellizco de semillas de vainilla
  • 1 clara de huevo

La yema del huevo con dos cucharadas de agua lo usaremos para pintar las empanadillas (que es el aspecto que tienen).

Instrucciones:

La masa.

En un bol grande matiza la harina con la levadura y la sal. Corta la mantequilla en cuadrados y mezclalo con la harina (sí, con las manos, que es divertido).

¡Manos a la masa!

En otro bol bate el huevo con el azúcar y el yogur. Añádelo a la mezcla de la harina. Amasa y darle forma y déjalo reposar en la nevera al menos media hora.

El relleno.

Mezcla el requesón, que no debe tener grumos, con el yogur, la clara, el azúcar, la sal, las semillas de vainilla y la cucharada de harina.

Una vez enfriada la masa, extiéndela sobre una superficie cubierta con harina hasta que tenga un espesor de entre o,3 a 0,5 centímetros. Córtala con un molde circular de unos 10 centímetros de diámetro (yo he usado una taza).

Pon una cucharada generosa del relleno en una mitad del círculo y dobla el

¡Ya en horno!

otro lado sobre el relleno. No presiones los bordes, porque aunque lo parezcan no son empanadillas y debe verse el relleno.

Pinta las “empanadillas” con la yema antes de meterlas al horno.

Hornéalas unos 25 minutos, o hasta que estén doradas, a 200ºC en el horno precalentado.

Se comen cuando estén completamente frías.

Como podéis ver, las mías son más oscuras que las de la receta original debido al azúcar moreno que he usado. Os puedo asegurar que están buenísimas. ¡Pienso repetir esta receta!

Listas para comer.