El peligro de la autopublicación

Ayer terminé de leer un libro autopublicado, y mientras lo leía no paraba de pensar: he aquí lo malo de autopublicarse. ¿Estoy en contra del selfpublishing? No, por supuesto que no. No me cabe la menor duda de que ha sido la evolución lógica de un mercado excesivamente controlado. Pero eso no quita que tenga sus riesgos y sus peligros.

Y esta vez no me refiero a las “Vanity Press”, donde intentan estafar al autor para que pague… cuando es el autor el que tiene que cobrar.

¿Cuál es el problema, diréis? Pues que el propio autor incumple lo que pregona en su obra (no, no voy a decir ni título ni autor, si no puedes decir nada bueno, mejor no decir nada. Sólo diré que es no ficción sobre escritura creativa, en inglés. Personalmente, no le veo ninguna cualidad que pueda redimir esta obra. Pero quién sabe, a lo mejor otra persona lo lee, y le parece maravilloso y muy útil… aunque lo dudo).

Es el primer libro que leía de este autor, y fue una oferta de esas por la que el libro te sale a .99$, por lo que aprovechas para conocer a un nuevo autor.

Por desgracia va a ser el último que compre. No, tampoco los leeré aunque sean gratis.

¿Por qué? Porque no me fío de la calidad de lo que puede encontrar en sus obras de ficción después de ver lo que ha ofrecido en este libro. Utiliza, además, ejemplos de sus propias novelas para resaltar algunos puntos, y como base de ejercicios. La trama de uno de ellos me ha llamado la atención, pero los fragmentos (varios capítulos, incluido el primero) no consiguieron atraparme.

¿Cuáles son los problemas? Son dos:

Ortografía. El autor habla de que le revisan los textos varios amigos y que luego contrata a un editor, en el sentido americano de la palabra, para presentar una obra lo más libre de errores posible.

Pues no se nota. Dejé de contar cuando llegué a veinte. Uno podría decir que es deformación profesional por mi parte, ya que me dedico a la enseñanza… Pero no, son de esos fallos que te saltan de la página y te agarran del cuello y te hacen preguntarte si el escritor sabe lo que está haciendo.

Dejar la ortografía al corrector de Word no es buena idea. Que lo sepáis.

Gramática. Las reglas están para saltárselas, pero primero tienes que conocerlas y saber usarlas. Si impiden que el lector entienda una frase, o que entienda algo que no es lo que estás tratando de decir, tienes un problema.

Como era una obra de no ficción, otro tipo de fallos comunes en las autopublicaciones no son tan evidentes, como la falta de coherencia o de cohesión, las redundancias… Vamos, fallos que un buen editor tendría que haber señalado al autor para su corrección.

¿Qué quiero decir con todo esto? ¿Cuál era el peligro de la autopublicación que quiero señalar? Ofrecer al lector una obra que no está a la altura. Una obra apresurada, con fallos evidentes que podrían ser fácilmente subsanables si se hubiese dejado “descansar” la obra y si hubiese pasado por un buen “beta”.

Porque hayas escrito esa novela o ese libro de ensayo, no tienes que publicarlo inmediatamente. Déjalo reposar, revísalo tantas veces como sea necesario hasta que tengas lo mejor que puedas ofrecer.

Si no lo haces así, perderás a un lector. Un lector que no te dará una segunda oportunidad porque hay demasiadas opciones ahí  fuera y poco tiempo para leerlo todo. Y ese lector puede ser muy vocal sobre su descontento.

Y todos sabemos lo que pasa con el boca a boca. Si es positivo, llegará a cuatro o cinco personas. Si es negativo, es probable que se convierta en viral.

No tengáis prisa en publicar vuestro libro.

No perdáis un lector.

Photo by Andrew Cahill